Télomères & Télomérase

Los mecanismos del envejecimiento se desvelan a medida que la ciencia progresa. Los descubrimientos más recientes, recompensados por un Premio Nobel, señalan las células, su ADN y más particularmente los telómeros como los grandes responsables del proceso de envejecimiento.

La estructura en doble hélice del ADN, presente en todas las células vivas, guarda el conjunto de las informaciones necesarias para el desarrollo y el buen funcionamiento del organismo.

En los extremos de estas estructuras, como tapones divisibles en su espesor, se encuentran los valiosos telómeros, fuertemente implicados en el proceso del envejecimiento cuando estos últimos se acortan con la edad, la contaminación, el stress y una mala higiene de vida. La enzima telomerasa es la responsable de la renovación celular, hasta el agotamiento de nuestro capital juventud.


Tres premio Nobel

En 1971, el biólogo ruso Alexey Olovnikov formula la hipótesis de que la duración de vida máxima de las células está correlacionada con la pérdida progresiva de secuencias teloméricas. En efecto, durante cada división celular, los telómeros se erosionan hasta alcanzar un tamaño crítico que activa la entrada en senescencia de la célula (los telómeros actúan como el reloj biológico que rige la duración de vida de estos últimos).

Esta teoría es conocida con el nombre de teoría telomérica del envejecimiento. Este biólogo augura la existencia de una enzima capaz de invertir este proceso sintetizando nuevas secuencias de ADN teloméricas: la telomerasa. La identificación de la telomerasa es oficializada en 1985 por Elizabeth Blackburn, Carol Greider y Jack Szostak, trabajo recompensado por el premio Nobel de medicina fisiológica en el año 2009.

 

 


ADN & aval científico de Europa

 

Los telómeros se acortan con la edad, la inflamación y el estrés. Determinados estudios han demostrado que los telómeros cortos están asociados a un riesgo más elevado de enfermedades relacionadas con la edad. Ciertos activos contienen en el ADN Telomeractives, beneficiarse de las denuncias probadas salud o bajo consideración por la EFSA como Astragalus, "tradicionalmente utilizado contra los radicales libres que causan daño a las células y los tejidos; actividad antioxidante y anti-aging "(de dos tabletas - 100 mg de extractos correspondientes a 2880 mg de raíces secas), o incluso el zinc, que contribuye a la síntesis de ADN normal.

 

Conozca las alegaciones de salud validadas por el colegio de peritos cientificos de la EFSA en relación con la protección des ADN siguiendo el enlace siguiente:

acceso a la lista de vitaminas y minerales y acceso a la lista de plantas.

 

 


Los telómeros explicados por el Dr. Christophe BENETTON, investigador y científico

 
La restauración de la actividad de la telomerasa detiene e invierte los procesos de envejecimiento en ratones deficientes en telomerasa.
 
 
Résumen :
Las pérdidas de información del ADN relacionadas con su degradación progresiva con el tiempo han sido claramente relacionadas con los procesos de envejecimiento. En particular, la pérdida de la función de protección del ADN por los telómeros conlleva el envejecimiento, la muerte celular en los modelos animales. En el hombre, determinados estudios han demostrado que las personas cuyos telómeros son más grandes disfrutan generalmente de una mejor salud y viven más tiempo. El mantenimiento de la integridad de los telómeros parece ser pues un objetivo prioritario en la lucha contra el envejecimiento. La longitud, la integridad de los telómeros depende de una enzima, la telomerasa. Reforzar la actividad de la telomerasa parece representar pues una estrategia antienvejecimiento eficaz.

Este estudio con ratones, aparecido en la prestigiosa revista Nature, confirma no solamente que la alteración de los telómeros está relacionada con el envejecimiento sino también y sobre todo demuestra que la restauración de los telómeros detiene e incluso invierte los mecanismos de envejecimiento de las células y de los tejidos.

Este estudio es crucial puesto que es el primero en mostrar la posibilidad de invertir el proceso de envejecimiento de origen genético. La técnica utilizada en este estudio es la incorporación de material genético que es todavía imposible de llevar a cabo en la práctica. En cambio, sobre la base de este estudio, el desarrollo de principios activos con una acción de protección de los telómeros actuando especialmente sobre la telomerasa ofrece perspectivas muy prometedoras en la lucha contra el envejecimiento.

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El estudio:

La telomerasa es una enzima de nuestras células cuya función es la de reconstituir los telómeros durante cada división celular. Cuando la telomerasa es deficiente, se observa, un acortamiento de los telómeros y aparecen los signos del envejecimiento. En este estudio, se ha introducido un gen particular en embriones de ratones en sustitución del gen normal de codificación para la telomerasa. Este gen artificial posee las informaciones que permiten fabricar la telomerasa pero está inactivo. Sólo puede ser activado y producir telomerasa en presencia de una substancia idónea. Esta manipulación ha permitido pues obtener ratones deficientes en telomerasa pero que podían recuperar esa función.

 

Resultados:

Los ratones deficientes obtenidos presentaban todos los signos de envejecimiento prematuro:

- Células senescentes, en particular los fibroblastos (células responsables del volumen, de la consistencia y de la flexibilidad de los tejidos)

- Atrofia de los tejidos y de los órganos (bazo, hígado, testículos, intestinos, cerebro)

- Senescencia cerebral: disminución de las células del cerebro y de la neurogénesis (nacimiento de nuevas neuronas)

- Supervivencia media reducida a la mitad: 43,5 semanas en lugar de 86,6 semanas

Estos resultados han confirmado los efectos de la pérdida de la actividad de la telomerasa en los procesos de envejecimiento.

 

En la segunda fase del estudio, un grupo de ratones deficientes se ha beneficiado del tratamiento durante 4 semanas. Estos ratones, como se esperaba, han recuperado una actividad de la telomerasa así como un alargamiento de los telómeros. Más sorprendentes han sido los efectos sobre los órganos y los tejidos que han recuperado un aspecto idéntico a los ratones de control después de 4 semanas: se han vuelto normales los volúmenes y arquitectura del bazo, del hígado, de los testículos (con retorno de la fertilidad), de los intestinos y también del cerebro. En el mismo sentido, la supervivencia se ha visto mejorada significativamente gracias a estas 4 semanas de “tratamiento”. El análisis del tejido cerebral ha mostrado una restauración parcial de la capacidad de renovación de las neuronas y de las otras células del cerebro. Los investigadores han utilizado el comportamiento de los ratones en respuesta a los olores con el fin de evaluar una parte de la funcionalidad cerebral. En este caso también, la capacidad de discriminación olfativa, alterada en los ratones deficientes quedaba restauraba en los ratones tratados.

 

Conclusión:

Este estudio demuestra en un modelo animal que los procesos de envejecimiento pueden invertirse y que la restauración de una actividad menguante de la telomerasa parece crucial. Estos resultados no pueden sin embargo trasladarse sin reservas al envejecimiento humano: en particular porque en esta experiencia se trata de animales “enfermos” y no de animales que han envejecido normalmente. Sin embargo, este estudio que por primera vez muestra la posibilidad de una inversión de los procesos de envejecimiento, es muy alentador y justifica el interés y el desarrollo de terapéuticas humanas tendentes a estimular o a restaurar la actividad de la telomerasa.